
Parece una temporada maldita para el novato en la categoría. Le costó adaptarse al ritmo de la competición y no entró en una convocatoria hasta la jornada 8 en Tafalla. Después, sufrió una lesión inexplicable que le mantuvo alejado de los terrenos de juego una vuelta entera, puesto que reapareció ante los navarros en Las Gaunas. Mientras iba recuperando la forma, recayó durante el partido ante el Valladolid B, de hace un mes, en los escasos minutos que estuvo en el campo.
Cuando todos lo daban por recuperado, incluso él mismo, ayer volvió a padecer los dolores de una lesión que conoce a la perfección: «Ha sido al golpear un balón. No es que haya pisado mal, he sentido un fuerte dolor en el momento que le he dado al balón», lamentaba el centrocampista.
El jugador blanquirrojo deberá someter ahora a diferentes pruebas para comprobar el alcance de su lesión, aunque todo hace indicar que el partido ante el Guadalajara lo tendrá que ver desde la grada -a no ser que Abadía lo incluya en la convocatoria para completar el número-. «Me molesta cuando ando, así que no tiene buena pinta», indicaba un alicaído Miguel.
Dos tocados más
Por su parte, el club confía en que tanto Galiano como Candelas sí se recuperen de sus diferentes molestias. El medio centro sufrió un esguince de tobillo leve tras un fuerte entrada de Gonzalo, jugador del Guijuelo, por lo que el jueves podrá incorporarse a los entrenamientos. Mientras que el reconvertido a lateral, tanto por la derecha como por la izquierda, tiene una contractura en la espalda, en la zona dorsal, que le obligará a guardar reposo un par de días.





