
LO QUE RESTA DE LIGA
El Athletic llevaba una racha de seis partidos sin perder -cuatro victorias y dos empates- y se aseguró la permanencia tras vencer al Espanyol en San Mamés. La palabra Europa ya dejó de ser tabú y varios jugadores, caso de Llorente, asumieron el compromiso de luchar por cotas más ambiciosas. Hasta Joaquín Caparrós prometió que el equipo «no se conformaría» con lo ya conseguido, por aquello de la «deuda con la afición». En La Coruña, 1.500 rojiblancos tomaron las gradas de Riazor para respaldar a los suyos. Poco pudieron hacer para motivar a un conjunto falto de intensidad, acunado por el sosiego de saberse salvado después de dos años marcados por los fantasmas del descenso. Tras derrotar a los 'periquitos', tanto Fernando García Macua como el entrenador declararon que «ya está conseguido el primer gran objetivo de la temporada».
Claro que todo puede cambiar el próximo domingo. Viene el Valencia, un cadáver futbolístico, y una victoria regeneraría las ilusiones europeas. Pero más que un resultado, lo que interesa es la actitud con la que el Athletic encarará los seis partidos que restan para que concluya la Liga. ¿Lo hará desde la ambición o el conformismo? El vestuario sigue transmitiendo el compromiso con la lucha por la Intertoto, «hay que buscar la séptima plaza e ilusionar a la gente», adelantó ayer Armando, que aún luce la 'firma' de Taborda en su muslo izquierdo. Sin embargo, hay una serie de síntomas que invitan a pensar que la tensión acumulada en las tres últimas campañas ha dado paso a una descompresión anímica que puede reflejarse en el campo, como en Riazor.
Orbaiz y Susaeta
En primer lugar, la lesión de Pablo Orbaiz. El centrocampista sufrió una «rotura miofibrilar en el cuádriceps de su pierna derecha» en el choque contra el Recreativo y los servicios médicos del Athletic adelantaron que estaría parado entre «tres y cuatro semanas». Tras sumar los tres puntos ante el Espanyol, que certificaron la permanencia, se sometió a una cirujía en uno de sus tobillos, que le mantendrá fuera de los terrenos de juego hasta el próximo mes de agosto. «El jugador se tenía que operar sí o sí», asegura Caparrós, quien ha reconocido que se ha «aprovechado» la baja del navarro por problemas musculares para ir al quirófano. La pregunta es sencilla. ¿Se hubiera hecho lo mismo si el equipo no estuviera salvado?
Después llegó el turno de Markel Susaeta. El cuerpo técnico decidió 'cederlo' al Bilbao Athletic para que «ayude» a sus antiguos compañeros a escapar de la zona de descenso y, en cierto modo, dio a entender que el choque ante el Dépor ya no importaba tanto. Lejos de preocuparse por la ausencia del eibarrés, Caparrós respaldó la medida al argumentar que el club está «muy interesado» en que el filial siga «donde está» -en Segunda B- por su importancia en la «formación de jugadores». En todo momento rechazó la idea de que el 'préstamo' del ala, titular y uno de los futbolistas más desequilibrantes de la primera plantilla, se debiera a la seguridad de saberse salvados con 43 puntos en el zurrón.
Pese a la mala imagen ofrecida en Galicia, los jugadores prometen seguir dando guerra para asaltar la séptima plaza. Armando recordó ayer que «estamos a dos puntos de la Intertoto» y que la obligación del Athletic es «mirar hacia arriba». El guardameta, que siempre se ha mostrado prudente en sus declaraciones, subrayó que el equipo «está motivado» y dispuesto a «pelear para ilusionar a la gente». En este sentido, aseguró que está con «hambre» para recibir el Valencia el domingo en San Mamés.
El que tampoco quiere oir hablar de la relajación es Joseba Garmendia. El basauritarra formó de nuevo como titular -curiosamente, Etxeberria no jugó un solo minuto- y ayer, al igual que Armando, insistió en que la Intertoto «está a dos puntos. Sabemos que es difícil, pero estamos ahí y veremos hasta dónde somos capaces de llegar». El punta negó que al equipo le faltara ambición y precisó que «somos los mismos» de antes, en alusión a la buena racha de resultados que alejó a los rojiblancos de la zona baja de la tabla. «Se nos atragantó el sistema del 'Dépor' y no encontramos la forma de superarlo. Eso sí, estamos dolidos por los aficionados que fueron al campo. Parece que hemos dado un paso atrás, pero no es así; contra el Valencia habrá que seguir sumando».





