
El look pasado de moda de la mujer más poderosa de Europa llegó a su fin el sábado, cuando la canciller participó en la inauguración de la nueva ópera de Oslo, una función de gala a la que asistieron reyes, reinas y princesas.
Pero la atracción de la noche fue la canciller, que se atrevió a lucir un elegante vestido de noche coronado por un inédito y espectacular escote. Las fotos de la radiante canciller causaron furor en Alemania y, por primera vez, un vestido de gala y un escote concentraron la atención de los corresponsales políticos alemanes durante la rueda de prensa con el portavoz del Gobierno.
«No era intención de la canciller causar tanto furor con ese vestido de gala», dijo el portavoz, Thomas Steg, estupefacto a causa de las preguntas de la prensa germana. «La canciller está un poco asombrada», añadió, tras admitir que el famoso vestido formaba parte del nuevo fondo de armario de Merkel.
El interés por el escote contagió a la prensa rosa y también a la seria. Casi todos los periódicos alemanes reprodujeron en sus ediciones electrónicas las fotos del vestido, y ya hay quien mira a Merkel con nuevos ojos.
«Ha logrado crear un nuevo estilo de moda», aplaudió el rotativo 'Die Welt'. El diario de Colonia 'Express' resumió el impacto que tuvo su presencia en la moderna ópera de Oslo al destacar que la mandataria más influyente había mostrado un lado «nuevo y sensual», y le dedicó los adjetivos «exuberante y femenina».
El popular 'Berliner Kurier', en cambio, ilustró su primera página con una foto del famoso escote y formuló dos preguntas inquietantes a la población de la capital alemana. «¿Puede Alemania mostrarse de esta forma? ¿Cuánto puede enseñar nuestra canciller?».
Kemal, un vendedor de 'kebab' citado por ese matutino, daba la respuesta: «Alemania puede estar orgullosa de ese saledizo», mientras que Jürgen Krewes, una popular cantante, destacó el gran atractivo de la canciller. «¡Y ahora lo demuestra!», dijo. Udo Walz, el peluquero más famoso de Berlín y creador del nuevo peinado de Merkel, tampoco podía salir de su asombro: «Verla vestida de esa forma causa verdadera alegría».
En un tono algo más serio, el portavoz del Gobierno afirmó que la canciller había cosechado un «gran reconocimiento» por su vestido y reveló que Angela Merkel, de 53 años, seguiría eligiendo según su gusto y antojo el vestuario de noche para futuros actos de gala.







