Durante el juicio, el acusado justificó que aquella tarde del pasado 13 de enero se encontraba afectado por un proceso gripal que le llevó a estar en situación de baja laboral al día siguiente, pero cuyos síntomas ciertamente pueden llevar a equívocos en la apreciación de signos tales como el rostro enrojecido, la mirada velada o la propia torpeza en el modo de expresarse, tal y como por otra parte manifestó su esposa, para quien su marido estaba en perfectas condiciones para conducir.
Respecto a la deambulación titubeante que por la Guardia Civil se hizo constar en el atestado, signo que parecería evidente de esa afectación alcohólica, la sentencia precisa que dicho signo fue matizado en el acto del juicio por el propio agente que intervino, en el que tal manera de deambular titubeante no quedó tan clara como en un principio podría parecer.
Además, ante la existencia de versiones contradictorias, señala la sentencia, procede el dictado de un fallo absolutorio.





