
-¿Bajan muy revueltas las aguas en el PNV?
-No tanto. Seguramente, hacia afuera del partido esto se pueda ver con mayor gravedad o mayor interés partidista para sacarle punta, pero puertas adentro lo vemos de otra manera. Somos un partido asambleario y la gente siempre ha tenido libertad de decir lo que piensa. Pero también hay una disciplina bastante férrea y todos sabemos a quién le toca decidir las cosas. En el caso de las mociones de censura, todo el partido va a acatar lo que ha decidido el EBB. En la resolución presentada el viernes a la asamblea de Guipúzcoa se asumía que esto es así y se acataba que a quien compete tomar esa decisión lo ha hecho ya. Lo ha hecho, además, por unanimidad, incluidos los representantes guipuzcoanos en la ejecutiva.
-De sus palabras se desprende que Egibar es ajeno a lo sucedido en esa asamblea. Es difícil de creer.
-Pero es cierto. Las asambleas del PNV no siempre las gana o las dirige la dirección. Esto pueden creerlo o no, pero responde a debates muy vivos que hay en cada organización municipal, Hay momentos en los que las cosas no gustan y se dice, pero se acatan. En esa asamblea, el propio Egibar explicó cómo él había cerrado ya la cuestión de las mociones de petición de dimisión y de la moción de censura en Arrasate. Egibar defendió la posición del EBB ante la asamblea.
-¿Hay que entender, entonces, que Egibar se encuentra incómodo con lo que está sucediendo?
-Supongo que no le gustará. Cada uno de nosotros, antes que dirigentes, somos militantes, y cuando suceden este tipo de cosas puede que no te gusten. Seguro que no está cómodo.
-Ustedes han presumido siempre de resolver las discusiones internas dentro del partido.
-Como partido, y eso no hay que ocultarlo, salimos de cuatro años con una situación interna difícil. Seguramente, por arriba, por la cúpula, lo hemos arreglado, pero en cierta parte de las bases, y eso está focalizado casi en exclusiva en Guipúzcoa, no ha calado el nuevo espíritu que creo que vivimos en los órganos de dirección. Todavía estamos ajustando cuentas con el pasado en algunos casos. El viernes pasado fue así: en el caso de la cuestión del señor González de Txabarri y de los antiguos responsables de la Hacienda guipuzcoana todavía están mirando al pasado. Pero en el tema de Arrasate hay un error de origen no imputable al PNV. Lo que hubo fue una nefasta gestión de esta cuestión por parte del PSE, que planteó las cosas como un trágala, un 'sí' o un 'no', sin dejar hablar a la gente ni pensar quién iba a gobernar Arrasate al día siguiente. No obstante, admito que después nosotros no hemos gestionado esto públicamente bien.
-La propuesta de la asamblea de Guipúzcoa que salió adelante volvió a rechazar las mociones de censura a los alcaldes de ANV. Parece que detrás hay algo más que una mala gestión del PSE.
-Ese posicionamiento no fue así. Lo que vino a desarrollar es que para que haya una moción de censura, y la propia ley lo exige así, tiene que haber un candidato alternativo, y la realidad de varios de esos ayuntamientos en Guipúzcoa es muy compleja por la fragmentación que hay. Lo que las organizaciones municipales guipuzcoanas adivinan es esa complejidad y, o las cosas se hacen bien, o a lo mejor vamos a crear más problemas de los que solucionamos. Si ustedes preguntan a EA, EB y al propio PSE y son sinceros les van a decir lo mismo. ¿Qué vamos a hacer en Urretxu? ¿Quién está votando un día sí y otro también con ANV en Urretxu? El PNV, no. ¿Quién ha estado gobernando hasta hace poco con ANV en Arrasate? El PNV no. ¿Quién arrebató ilegítimamente al PNV las alcaldías de Azpeitia y de Zumaia en pacto con ANV? Por lo tanto, vamos a llevar este tema con calma, porque todos tenemos por qué callar.
-Egibar insiste en exigir a González de Txabarri que cause baja en el partido. ¿Usted qué opina?
-No puedo tener opinión. Este es un asunto guipuzcoano, el PNV es un partido de ámbito territorial, el proceso viene de una época en la que yo ni siquiera estaba en la política activa interna del partido y ni tengo ni puedo expresar mi opinión. Pero, yo haría una reflexión doble: desde la última asamblea nacional, el PNV tiene que mirar al futuro y dejar de mirar al pasado, que pasado está; y, segundo, tenemos unos estatutos y unos órganos internos de decisión que hay que respetar a todos los efectos. Y Txabarri dispone de esos estatutos para mantener la posición que él quiera. Le han pedido que se dé de baja, pero si no lo hace supongo que no pasará nada. Está en su mano tomar esa decisión.








