Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Local

Estás en: El Correo Digital > Local
DE CUANDO EN CUANDO
El botín

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Creo que ya les he hablado en más de una ocasión del aumento que ha tenido el nivel de vida de nuestro país en general y de nuestra villa en particular. Y como prueba de esa diferencia debida al progreso del ser humana voy a citar hoy dos actividades: la de los mendigos y la de los rateros.

Alguna vez hemos recordado mis amigos y yo (todos somos más o menos coetáneos) a aquellos mendigos de antaño que iban piso por piso (tomen nota los jóvenes) pidiendo «un mendrugo de pan duro». ¿Se imaginan lo que podría ocurrir ahora si a un mendigo que llama a su puerta le entrega usted un mendrugo de pan duro?

Aún conservo entre mis recuerdos de la guerra el de otro mendigo que pedía por la calle «un sello de cinco». Lo de pedir un sello de cinco céntimos se en- tendía en aquellos años, aún en plena contienda, ya que, a falta de monedas, el vecindario pagaba en las tiendas con sellos de correos.

Y si de la mendicidad pasamos ahora a la delincuencia nos encontramos con un cambio parecido, porque lo que hace cien años era un botín sustancioso, hoy merecería el desprecio del más humilde de los rateros.

En mi último libro cito una lista curiosa, heterogénea y hasta absurda de objetos que fueron en su día codiciada presa de los rateros. Entre ellos, por ejemplo, una bufanda, el timón de una embarcación, un trozo de raíl, una regadera, una vela, el farol de unas obras, tres ladrillos o dos trozos de carbón.

A esta lista increíble voy a añadir hoy el botín que los ladrones consiguieron en la tienda de don Nicanor Llona en San Salvador del Valle, a la que entraron por una ventana. Vean ustedes lo que se llevaron los rateros, según se pormenoriza en una gacetilla publicada el mes de junio de 1884: «Seis fajas de color negro y encarnado, varios pares de alpargatas, algunas latas de pimientos y doce panes»

Como me figuro que en la tienda de don Nicanor no habría tan sólo fajas, latas, alpargatas y panes, aquella ratería se convierte en un tema digno de un profundo estudio psicológico sobre la mentalidad de los rateros que entraron a robar en el establecimiento.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Agenda y ocio en Vizcaya

¿Aún no tienes planes?

Aquí tienes lo más destacado de cada jornada. ¡No te lo pierdas!
Vocento
SarenetRSS