Por ello, expertos de la prestigiosa fundación Nueva Cultura del Agua -una entidad radicada en Zaragoza, a la que la Diputación alavesa ha encargado algunos estudios- recomendaron en 2002 «asegurar la estanqueidad absoluta para evitar posibles filtraciones».
Ahora vuelven a insistir en esta cuestión. «Hay que tener mucho cuidado con cualquier fuga en terrenos próximos y la zona de la balsa de riego es como un queso 'gruyère'. No se sabe muy bien por dónde se va el agua», señalan.





