
LAS ALINEACIONES
Se enfrentan dos estilos, dos formas de vivir el fútbol. El Valencia, que ejerce como local, simboliza el poder. Es uno de los grandes, con seis títulos y nueve subcampeonatos de Copa y un presupuesto casi diez veces mayor que el del 'Geta'. Ha malgastado en torno a 200 millones de euros desde que hace cuatro años Soler tomó el poder. Despide a un técnico como Quique Sánchez Flores cuando el equipo marcha entre los cuatro primeros y sigue vivo en Champions y regala a Koeman un proyecto de tres años sin saber cómo puede resultar. Y provoca un cisma en el vestuario al cargarse a tres pesos pesados y celebrar un juicio.
Salvo Koeman, quien considera que con el título sería una buena temporada, el valencianismo asume que levantar la Copa es una obligación para maquillar un desastre. Baraja ha dicho, incluso, que si ganan ofrecerán la Copa a los aficionados, les pedirán poco menos que perdón y se marcharán a casa sin más agasajos. Hasta el presidente Agustín Morera ha reconocido que pase lo que pase, la temporada será mala.
Aislamiento 'ché'
Los números no engañan. Con una victoria en los últimos nueve partidos, tres derrotas consecutivas y 18 puntos en 21 compromisos con Koeman, el peor Valencia en dos décadas observa el descenso a sólo cinco puntos. Para los más pesimistas, este Valencia tiene parangón con el equipo rojiblanco que cayó ante el Espanyol en la final de Copa el mismo año 2000 que descendió al infierno de Segunda. «Es el partido más importante en tres años. Hay que estar tranquilos, juntos, unidos, aislados del entorno. Aunque no lo parezca, los jugadores somos los primeros en sufrir las derrotas», subraya Villa, campeón ya con el Zaragoza.
Más que por su fútbol, ramplón y timorato aunque haya superado escollos como el Atlético y el Barça, el Valencia es favorito por el peso de la historia. Así lo ve incluso Laudrup, el técnico getafense, que desconfía de la justicia del fútbol y para nada cree que por caer ante el Bayern en la UEFA y en la final de Copa del ejercicio pasado ante el Sevilla, por culpa de un gol de Kanoute, ahora vaya a ganar.
Vencer sería un hito y perder nunca un fracaso. Su afición acudirá festiva al Manzanares y la del rival mucho más angustiada. Frente a la tensión que atenaza a los 'chés', los madrileños viven sin presión. Llegan más cargados que sus rivales, por acumulación de partidos y porque tuvieron un día menos de descanso por obra y gracia de LFP y FEF, pero con la ilusión por bandera.
El 'Geta' ni se concentra
«La clave será salir como si fuera un partido más, pero sabiendo que no lo es. Debemos jugar a tope, ser valientes», propugna Granero. «Hemos sido capaces de ganar en el Bernabéu, empatar en el Camp Nou y tener casi eliminado al Bayern, y ahora queremos la Copa. Hay que tener ambición, unión, ser una piña, un solo hombre», profesa De la Red.
El 'Geta' marcha viento en poca. Tanto que ni siquiera se han concentrado la víspera ni han celebrado el entrenamiento oficial en el escenario del duelo.
En los banquillos, pocas dudas. En el Valencia, dos: Joaquín o Arizmendi en la banda derecha y saber si Maduro está recuperado. En el 'Geta', otras dos: Casquero o Celestini, en el medio, y el tocado Pablo Hernández o Contra en la banda derecha.





