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Que la proximidad de las fechas electorales en Euskadi está impidiendo un acercamiento real entre el partido de Ibarretxe y el de PSOE es la conclusión a la que llegó el PNV, la semana pasada, en el Congreso, nada más oir la intervención de Zapatero. «Estará todo parado hasta las autonómicas» se lamentaba Erkoreka, que veía como consecuencia del distanciamiento del presidente un sonado «revés» para la 'hoja de ruta' del lehendakari. No hay nada que Ibarretxe no sepa (que sus diferencias con el PSOE, ahora, son de fondo y tienen que ver con el diagnóstico sobre el final del terrorismo) pero él, mientras espera ser recibido en La Moncloa, sigue aferrado al guión de su 'hoja de ruta'. Y, a juzgar por el interés de Urkullu en promover alguna iniciativa para que se pueda efectuar la consulta, todo parece indicar que el lehendakari volverá a revolverse sobre sus líneas.

Los tres pasos de su plan son de sobra conocidos: oferta de pacto bilateral a Zapatero, un pleno del Parlamento vasco en junio para pronunciarse sobre el acuerdo ( o desacuerdo) y convocatoria de consulta. ¿Y si falla el plan porque el presidente no esté dispuesto a ofrecer esa plataforma escénica al lehendakari?. Entonces, 'Euskadi, tenemos un problema'.

Al portavoz Erkoreka no le pega nada el estilo que utilizó ayer. Quizás buscaba desviar la atención sobre la crisis interna que está atravesando su partido desde el pasado 9 de marzo. Pero ahí quedó su expresión campera, al estilo del viejo Arzalluz, cuando emplazaba al presidente de gobierno a concretar un pacto (entre iguales, claro), entre otras cosas «porque ETA va a zumbar». Tiene fundamento su preocupación ante los constantes intentos de la banda terrorista por seguir atemorizando a la población; sin duda, pero la vuelta a utilizar el recurso del miedo para obtener algún acuerdo de urgencia suena a tácticas de otros ciclos.

Ramón Jáuregui mantenía ayer sus dudas acerca de la voluntad del PNV de perseguir a ETA policial y judicialmente con todas sus consecuencias. De momento, las mociones de censura contra ANV van a ir poco más allá de Mondragón. Esa realidad también estaba escrita. Entre los que se oponen a desalojar a ANV, además del propio Egibar, figura EA. Pero la portavoz Garmendia ya ha adelantado que «nada hace sospechar» que EA, pese a las diferencias con el PNV, vaya a salir del gobierno. Desde luego. La situación por la que atravesó este partido cuando fue expulsado del Gobierno vasco, en 1991, era muy diferente a la actual. Entonces, gobernaba Ardanza. Un lehendakari tan nacionalista como el que más pero que trabajó por el consenso democrático; que dejó la marca del Pacto de Ajuria Enea sobre el libro de la Historia del Pais Vasco y que cumplía con la ley sin rechistar un concepto. El consenso sin embargo, se mira, ahora, con desdén desde algunos flancos del Gobierno de Euskadi.

t.etxarri@diario-elcorreo.com
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