La defensa de lo nuclear por parte de Piebalgs constituye una novedad, ya que el comisario había preferido mantenerse hasta ahora al margen del debate sobre la idoneidad de esta fuente energética, alegando la imposibilidad de construir un consenso al respecto entre los Estados miembros. En unos momentos en los que la talla de la apuesta de algunos socios comunitarios (Francia, Reino Unido) por el modelo nuclear alcanza dimensiones estratégicas, las palabras del comisario merecen ser consideradas como significativas.
Piebalgs reconocía ayer que la sustitución del parque nuclear europeo en el horizonte de sólo una veintena de años plantea problemas técnicos y económicos de considerable magnitud. Aseguró que el Ejecutivo comunitario está analizando diversas fórmulas para allanar los problemas de autorización y financiación de instalaciones nucleares, así como diferentes modelos de responsabilidad para gestionarlas. «Hay que construir nuevas centrales y prolongar la vida de las existentes para garantizar el cumplimiento de los objetivos de aprovisionamiento energético previstos para 2030», aseguro el comisario.
A largo plazo
El presidente ejecutivo de la francesa Suez, presente en el Foro, expuso ante los presentes la necesidad de una planificación a muy largo plazo, ya que «un proyecto nuclear cubre un periodo de aproximadamente un siglo: hacen falta diez años para construir una central, tienen una vida activa de unos sesenta años y se necesitan veinte para desmantelarlas».
No existe unanimidad entre los Estados miembros sobre el camino a seguir en materia de energía nuclear para usos pacíficos. Mientras el Reino Unido y Francia apuestan decididamente por ella, y están dispuestos a entrar en un nuevo ciclo de explotación de esta fuente energética, otros países como Alemania insisten en concluir a plazo con la utilización de su parque nuclear y no reponerlo. Bélgica debate aún que hacer, aunque formalmente haya apostado por el desmantelamiento del parque, y en España el tema es poco menos que tabú.
El comisario Piebalgs recalcaba que todo el proceso que se abre ahora debe verse acompañado de actuaciones concretas sobre la seguridad nuclear, la gestión de los residuos radiactivos y la transparencia, para ganar el favor del público.







