
Los usuarios se han trasladado desde el centro que la asociación mantenía abierto en la calle Tres Cruces, que desde hace meses se había quedado pequeño. En las nuevas instalaciones dispondrán de un espacio más adecuado para seguir realizando las tareas habituales: el montaje de piezas. El número de usuarios varía entre quince y veinte «porque algunos de ellos trabajan en empresas externas y cuando acaban su labor, están un tiempo en el taller», aclaró María Angeles Arbaizagoitia, la presidenta.
La asociación cuenta además con dos salas para atender a las familias y a los propios enfermos. «Allí les reciben alguna de las tres psicólogas de la asociación y se hace su seguimiento laboral y social», aclaró Arbaizagoitia.
Actividad social
Los locales de la asociación en la calle Tres Cruces se dedicarán desde ahora a atender las necesidades lúdicas y sociales de los usuarios. «También pretendemos crear un espacio intermedio para algunos enfermos entre el hospital y una vida normalizada». En este local tendrán cabida los talleres dirigidos a los familiares y las terapias de grupo en las que podrán participar los usuarios. La oferta incluye cursos de gimnasia, la edición de una pequeña revista, arteterapia, cursos de informática y de cocina. La asociación cuenta con 160 miembros.
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