En este sentido, en una entrevista concedida a la radio pública vasca, el mandatario alavés reiteró que «no se pueden hacer urbanizaciones masivas que afecten a la realidad de un municipio». No sólo eso. Advirtió de que si detrás del campo de golf o de cualquier otra instalación «hay otro tipo de intenciones, tenemos muy clarito, tanto en el partido como en la Diputación, lo que tenemos que hacer».
Agirre no tuvo reparos en reconocer que el proyecto ha generado una «crisis» dentro del partido en Labastida. Y que se ha extrapolado al Araba buru batzar tras las críticas vertidas por la dirección municipal del PNV en esta localidad, indignada por el «pasotismo» mostrado por la ejecutiva presidida por Iñaki Gerenabarrena.
Ante este panorama, el diputado general se imagina que, «llegado el momento, el partido corregirá cualquier desviación, si la hubiere, de nuestros concejales, y si no, no sé si seguirán siendo concejales del PNV».
Por su parte, en declaraciones a este periódico, Gerenabarrena aseguró que la decisión está en manos del tribunal nacional y que hasta que no se pronuncie, el ABB no tiene nada que decir. Respecto al proyecto del campo, recalcó que será la asamblea del PNV en Labastisa la que decida. Eso sí, deberá ceñirse «estrictamente a la legalidad».





