
Para Coixet, el autor de 'El animal moribundo'«es uno de los escritores vivos más interesantes del pasado siglo y probablemente de este». «No quiso leer el guión, sino que yo le explicara la historia. El quería incluir escenas de sexo muy explícitas, pero, a veces, el peso de la imagen va en contra de la trama. Al final llegamos a un buen acuerdo».
Orgullosa de la adaptación que ha dirigido y de la que se siente autora «porque cuando vas al rodaje llevas una mochila con tus obsesiones, lo que te gusta, lo que no... No están todos mis puntos de vista, pero sí bastantes», Coixet reconoce que ganó la batalla de los actores secundarios -pidió a Patricia Clarkson y Peter Sarsgaard y los tuvo-, del final -rodó el de la novela, el del guión y el suyo, que es el que está en pantalla-, pero que perdió el tema del título. «Hubiera preferido el de la novela, 'El animal moribundo', pero los productores escogieron 'Elegy'. He aprendido mucho con este proyecto. Fue muy 'heavy' y los productores fueron muy estrictos, pero lo único que me pedían quitar era la piscina. Volveré a trabajar con ellos», asegura.
Y también con Penélope Cruz, aunque no será en su próximo título, 'Mapa de las sombras de Tokio', «porque, aunque Penélope es muy buena, hacer de japonesa...», dice la directora, que no cree que se esté jugando mucho con 'Elegy' porque sigue teniendo la sensación «de estar empezando».






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