El primero de ellos cayó sobre la mitad del campo más próxima a los seguidores del Getafe y lo hizo con un lienzo en el que figuraba el escudo y la imagen de la Copa. De inmediato llegó el segundo paracaidista, que cayó cerca de los seguidores del Valencia.
El tercero saltó sobre el centro del terreno de juego cuando el Rey Juan Carlos ya había llegado y el cuarto lo hizo inmediatamente después. Con ello, se dio paso al fútbol y se completó la fiesta de una jornada en la que la presencia de los seguidores del Valencia se dejó notar desde el mediodía en toda la ciudad, mientras que los del Getafe llegaron casi a la hora del partido.
Camisetas, banderas, bufandas, gorras, pelucas, confeti y, en el caso de los seguidores valencianistas, toda la pólvora posible, marcaron los prolegómenos del encuentro, a los que se unió la lluvia, primero fina y luego intensa, justo cuando el encuentro estaba a punto de comenzar y los aficionados habían sacado sus prendas de abrigo para protegerse del agua.
Los valencianistas, con el naranja de sus últimos éxitos deportivos como nota predominante, llenaron la zona norte de las gradas del estadio desde el momento en el que se abrieron las puertas del Vicente Calderón, mientras que los de Getafe lo hicieron de forma escalonada. No faltó la pólvora entre los valencianistas, que la utilizaron como si el partido se disputara en plenas fiestas falleras, hasta el punto de que la Policía en algún caso tuvo que instar a algunos seguidores a que no la utilizaran, lo que no impidió que sonara el estruendo de la pólvora.





