
Lejos quedaban los tiempos en que el animal era un habitual en las pruebas de bueyes. «Podríamos decir que desde hace un año ha estado en cuidados intensivos, alimentándole con lo mejor y en unas buenas cuadras, así que tiene que ser una carne de mucha calidad», comentó Ibarrondo. 'Rubio', con un precio aproximado de 1.300 kilos, suministrará al restaurador catalán alrededor de 60 txuletones de los que su selecta clientela seguro que dan buena cuenta en el plazo de dos meses. «Es el tiempo de maduración que necesita», precisaron.
Aunque la procedencia de la carne que Ravell ofrece en su local suele variar, él se encontraba ayer especialmente satisfecho. «En Cataluña gusta todo lo vasco porque, entre otras razones, sabemos que se trata de un producto de calidad», apuntó. Es por ello que, en la carta, aparecerán junto al plato varias ikurriñas. Sobre al animal el restaurador no tuvo dudas al afirmar que «ha vivido muy bien y ahora va a dar mucha felicidad».





