En su discurso en la ciudad sagrada de Qom, el gobernante iraní, cuyo país -que profesa la rama chií del islam- tiene divergencias ideológicas con la red de Al-Qaida, no dijo sin embargo quién cree que hubiera podido estar detrás de los atentados.
«Hace años ocurrió un acontecimiento dudoso en Nueva York. Entonces, Estados Unidos dijo que unas 3.000 personas murieron, aunque no han anunciado sus nombres», denunció el mandatario iraní, para acusar a renglón seguido que «posteriormente, utilizaron ese acontecimiento como un pretexto para justificar su ataque contra Irak y Afganistán». «Sus agresiones -concretó Ahmadineyad- sólo en Irak han causado la muerte de más de un millón de personas, mientras que en Afganistán decenas de miles murieron o se vieron obligadas a desplazarse».
El pasado día 8, cuando Irán celebraba el Día Nacional de la Energía Atómica, el líder radical acusó a las grandes potencias de ser «corruptas» y pronosticó su «próximo colapso». «Esas potencias compiten ahora por la hegemonía, la ocupación, la usurpación y el asesinato. La administración del mundo por esos países es la principal causa de todos los problemas», sentenció el presidente iraní.







