Los jóvenes han manipulado el aparato para tener luz de manera gratuita en las viviendas que han ocupado, lo que «es peligroso». «Han dejado los cables fuera, cualquier día puede saltar una chispa y provocar un incendio. Hemos llamado tanto a la Policía como a Iberdrola pero de momento no nos han hecho caso. Esperemos que no ocurra ninguna tragedia», apuntan los vecinos de este tranquilo barrio de Arrigorriaga.
Este edificio, de cuatro plantas, pertenece a una familia de la localidad que ya ha dejado en manos de los tribunales el asunto de obligar a los chavales a abandonar su propiedad. «Es un proceso judicial largo pero hasta que no finalice no se puede hacer nada más. Ni la Ertzaintza ni nosotros tenemos potestad para poderlos echar», advierte uno de los responsables de la Policía local. Según apuntan en este vecindario, los dueños del inmueble barajan en un futuro derribar el edificio para construir nuevas viviendas.





