Aguirre encontró en la Cámara baja un clima muy distinto del que habitualmente respira en el ámbito de su comunidad. Mientras sus consejeros, alcaldes y dirigentes madrileños la animan a saltar al ruedo para disputar a Mariano Rajoy el liderazgo, los diputados le aconsejan todo lo contrario, preocupados y deseosos de que la crisis se zanje cuanto antes.
«Aunque están disgustados por la dirección que eligió Mariano, hay muchos políticos profesionales en el grupo parlamentario que no quieren líos internos porque se acuerdan de otras épocas», comentó un dirigente del PP cercano a la líder madrileña. «El error de Esperanza ha sido amagar sin dar, porque si te quieres presentar tienes que ir a por todas», añadió otro partidario declarado de la presidenta. «Yo soy de Esperanza, pero creo que mientras Rajoy es el presidente, lo mínimo que hay que mantener es la lealtad», apuntó un diputado.
Estos comentarios llegaron a la interesada, cara a cara en el caso del ex ministro antes citado. «Te has convertido en lo que era Gallardón, y mientras él se ha pasado al lado de los buenos, ahora la mala eres tú», le espetó. «Haces lo mismo que él, te apoyan algunos medios de comunicación, te quieren tus votantes y los que te rodean, pero el resto del partido te rechaza», añadió antes de instar a Aguirre a que deje claro de una vez que no competirá con Rajoy.
En los lances precongresuales terció ayer Manuel Fraga, que también asistió a la ceremonia del Congreso, para hacer una llamada al orden y pedir «un buen congreso, de verdad y no a la búlgara». «Ya dije que no era momento de peleas», avisó el presidente de honor del Partido Popular, que conecta plenamente con la inquietud de los diputados conservadores. No quiso defender ni a Rajoy ni a Aguirre, sino que amonestó a ambos para que no entren en disputa por el poder ni laminen a la oposición interna. En todo caso, Fraga cree que la situación no es tan dramática, y que son los medios de comunicación los que «están pintándolo más difícil de lo que está».
Mientras tanto, Mariano Rajoy se paseó entre sus parlamentarios derrochando optimismo. «Estoy encantado», «estoy en campaña», les dijo el líder de la oposición y candidato a la reelección a muchos de los que creen que no tiene motivos para estar contento, cuando hay pendiente un debate sobre la derrota electoral y la estrategia política que el partido debe seguir en esta legislatura.







