
Camina a toda velocidad antes de entrar a una tienda. «En mi gremio estamos vendidos», dice. ¿La razón? Según explica, el horario de carga y descarga en la zona centro es de ocho a doce de la mañana, pero las tiendas abren a las diez. «Es decir, que tienes dos horas para entregarlo todo antes de que te suban otra vez los pivotes. A eso súmale que hay mucho tráfico, demasiadas dobles filas y que la gente aparca en los carriles reservados al reparto. Esto es un caos», resume.
Garayo agrega que los agentes de la Policía Municipal «ya saben de sobra» lo que padecen los repartidores. «Menos mal que no se ceban con nosotros a la hora de poner multas», celebra.
Luis Juanes, conductor de Tuvisa, coincide con él. Alerta de que los autobuses urbanos también suelen encontrarse con las paradas llenas de coches particulares, «y eso nos impide utilizarlas. La consecuencia es que, sin quererlo, frenamos el tráfico». Juanes, que lleva 17 años al volante, dice que «nosotros llevamos un vehículo de doce metros -dieciocho si es articulado-, y necesitamos un mínimo de espacio». Esas dimensiones son las que han provocado que sus compañeros hayan hecho «maniobras imposibles» para atravesar las obras de la plaza de la Virgen Blanca. «En la parte de arriba, al inicio de Mateo Moraza, los urbanos están obligados a invadir la acera y casi tocan las escaleras de San Miguel», sostiene.
A su juicio, las calles que más tráfico han ganado son el Bulevar de Euskal Herria, México y Domingo Beltrán. Agrega que cada vez hay «más coches» que pasan por las mismas arterias, de modo que propone una mejora de la regulación semafórica. «Por ejemplo, en la confluencia de Los Herrán con Pío XII y Postas, frente al Gobierno Militar».
«El jeta del café»
José Antonio García, a bordo de su taxi, remarca que las dobles filas «son nuestro calvario». Y para poner un ejemplo se fija en Manuel Iradier, donde hay dos carriles «y resulta que pierdes uno porque a un jeta se le ha ocurrido parar el coche para tomar un café».
El presidente de la asociación de taxistas alaveses, Alatax, resalta el «clarísimo» aumento de tráfico que han registrado calles como la Avenida de Zabalgana. «La ciudad cambia y eso se nota», asegura.





