El resultado ha sido que la sala sinfónica del Mariinsky, a cuya inauguración asistí en noviembre de 2006, tiene una calidad acústica extraordinaria, quizás la mejor en su género. No me importa reconocer que, desde su inauguración, he viajado a San Petersburgo para disfrutar de conciertos celebrados en ese auditorio. Es tal la calidad de su acústica que más allá de la sensación de estar en una sala escuchando instrumentos musicales, sientes que la sala en sí misma es un instrumento.
Por ello, la decisión que ha tomado el Ayuntamiento de Vitoria de construir un auditorio sinfónico puro y priorizar la calidad acústica encargando el proyecto a Toyota garantiza la excelencia de sonido de la nueva sala. Desde mi experiencia como director durante casi 25 años de la Temporada Ibercamera, la decana de las organizaciones musicales privadas de Barcelona, puedo asegurar que sólo la excelencia acústica de las salas permite la consolidación de una afición musical grande en cantidad y sensible en calidad.
Desde Barcelona, he podido seguir la polémica que ha suscitado la decisión municipal de construir un auditorio sinfónico puro. Entiendo la decepción que ello haya podido generar entre los aficionados a la ópera en Vitoria. Pero debemos admitir que es muy difícil obtener la excelencia de sonido en las salas mixtas. Por ello, me permito animar a los descontentos a canalizar su energía para convencer al Ayuntamiento de la necesidad de rehabilitar el Teatro Principal para que en él se puedan ofrecer óperas. Se debe conseguir este segundo objetivo, que permitirá a Vitoria contar con dos equipamientos musicales de máxima calidad que situarán la ciudad en una absoluta primera línea del panorama musical.





