
Pero seamos justos, es posible encontrar valores 'positivos' en 'The Contract' suficientes como para animarnos a soportar sus 96 minutos de metraje, siempre y cuando seamos capaces de interpretarla en clave de comedia. Para empezar, cuando nos enfrentamos a un cine de este 'calado' siempre apetece jugar a adivinar que pasará en la siguiente escena, y en este caso las posibilidades de acertar se disparan casi al 100%. Si seguimos con el diseño de personajes pronto descubriremos que todas las piezas van encajando, porque siguiendo las férreas normas que impone este tipo de cine de 'género', se acumulan una serie de elementos imprescindibles: el bueno, el malo, la chica, el adolescente rebelde y los malos 'muy malos'.
En definitiva, que si después de lo anterior aún les apetece verla, vayan 'directos al video'.






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