Tras jurar su cargo por segunda vez, Lissavetzky se marcó como objetivo «estar a la altura del deporte, los deportistas y los ciudadanos» y recordó que, en breve, los españoles se examinarán en «citas de gran calado» como la Eurocopa de fútbol y los Juegos Olímpicos de Pekín. Lejos de prometer éxitos más ambiciosos, Lissavetzky fue realista y confió en «mantener» en estos cuatro años los «buenos resultados» de la anterior legislatura, que calificó como la del «juego limpio» por las leyes contra el dopaje y la violencia, el racismo y la intolerancia. «Ahora queda su desarrollo y plantearse nuevos retos que hay que cumplir», remarcó. Además, expresó su deseo de que este mandato que inicia se recuerde como el de «la salud y el deporte», con un sistema «más fuerte, más consolidado y muy ligado a los ciudadanos».





