Bodegones, animales, alguna figura humana y paisajes, entre los que el visitante podrá contemplar uno de los pórticos de la villa, la ermita de Garai o San Juan de Gaztelugatxe, son algunos de los temas que cuelgan de las paredes de la sala duranguesa. «Es una exposición muy variada», con estilos que van desde lo figurativo a la abstracción pasando por el impresionismo, que muestra el galopante ritmo de aprendizaje de los socios del colectivo fundado en 1991.
José Luis Martínez de Antoñana, presidente del grupo, recalca la «calidad» de estos pintores aficionados que durante estos 17 años «han ido creciendo como artistas y hoy ofrecen muy buenos trabajos». Reconoce, sin embargo, que «al principio fue duro, puesto que la gente no estaba formada».






