Valle goza del tercer grado penitenciario y sólo acude a su celda a dormir, según los letrados. Por eso, aunque su residencia oficial está en Algorta, a las vistas orales de esta semana llega desde la cárcel de Basauri. Las mismas fuentes adelantaron que en dos meses saldrá en libertad, a la espera de conocer la próxima sentencia, que puede acarrearle otros cuatro años.
Ayer, el contable y el otro imputado en la causa -el tercero ha fallecido- asistieron a la declaración del alcalde de Portugalete. Mikel Cabieces tachó a ambos de «quinquis de guante blanco» por intentar encubrir mediante operaciones financieras lo que, a su juicio, fue un robo sin paliativos a una entidad altruista.
Cabieces sospechó de la gestión de Valle desde que fue nombrado alcalde en 1995. Durante seis meses se negó a asumir la titularidad de la fundación si no se le entregaba una memoria económica. Desconocía los bienes de la fundación, dónde estaban y si figuraban a nombre del Patronato que la gestionaba. Ante las negativas del contable, asumió el control de la entidad y exigió una auditoría que destapó el descontrol que había con el dinero donado por Filomena Trocóniz.
El auditor también declaró ayer que sólo pudo hacer una revisión contable de los datos que la fundación logró obtener de Valle y AFP. En función de estas cuentas, Trocóniz tenía 89 millones de las antiguas pesetas, cifra que no debía ser la real porque luego la sociedad de inversión le devolvió 20 millones y, pese a todo, los peritos estiman el fraude restante en 480.000 euros.




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