Sobre las doce y cuarto del mediodía, la mujer se acercó al cajero sin percatarse de que dos jóvenes que se encontraban en las inmediaciones vigilaban sus movimientos. Nada más retirar su dinero, los menores la abordaron e intentaron quitárselo.
Pero a los cacos les salió mal su jugarreta. Los empleados de la entidad se dieron cuenta de lo que sucedía y salieron a socorrer a la víctima. Sin embargo, la pareja de adolescentes no se dio por vencida fácilmente. Muy al contrario, opusieron resistencia y «agredieron» a los trabajadores.
Finalmente, los precoces asaltantes fueron reducidos y se dio aviso a la Ertzaintza. Una patrulla que se encontraba en la zona realizando labores de vigilancia acudió rápidamente al lugar y procedió a aclarar lo sucedido.
Tras escuchar el relato de la víctima y los empleados de la sucursal, los policías arrestaron a los atracadores, que iban indocumentados. Luego fueron trasladados a la Comisaría, donde se les identificó, antes de ser puestos a disposición del juez.
Según ha podido saber EL CORREO, esta no es la primera vez que esta pareja de menores, de nacionalidad rumana, actúa de esta forma en Vitoria. Hace escasas fechas, asaltaron a un cliente de la Caja Vital cuando sacaba dinero de un cajero en una sucursal ubicada en la intersección de Ramiro de Maeztu y Samaniego.
Este tipo de 'atracos express' son bastante frecuentes en grandes ciudades como Madrid y Barcelona. Pero parece que las malas artes de los delincuentes también han llegado a la capital alavesa. Su táctica ha ido cambiando, sin embargo, con el tiempo.
En un principio, se limitaban a esperar a que su víctima extrajese el efectivo para, una vez en la calle, darle un 'tirón' y salir huyendo con el bolso o la cartera. Su 'modus operandi' actual es un poco más arriesgado, pero las cantidades que roban suelen ser mayores. Uno o más asaltantes se acercan por detrás a su víctima cuando está operando en el cajero, le amenazan y le obligan a sacar la cantidad máxima que le permite su tarjeta de débito, normalmente 600 euros. Mientras, otro atracador vigila las inmediaciones.
Echar el pestillo
Lo sorprendente del asalto del jueves en Vitoria es que se produjo en horario comercial, un riesgo que no suelen tomar. Según diversas fuentes, todo apunta a que los menores detenidos no actuaban solos, sino que lo hacían a las ordenes de un adulto al que entregaban el dinero.
Para evitar sustos indeseados, los expertos aconsejan echar el pestillo de los cajeros automáticos si la terminal se encuentra en el interior de una oficina. Además, si se observa a alguien sospechoso en las inmediaciones no hay que dudar en pulsar el botón de emergencia.
En los dispensadores situados en zonas exteriores, hay que ser aún más precavido y extremar las medidas de seguridad. En concreto, conviene tapar el teclado cuando se marca el PIN y en caso de detectar alguna anomalía en el cajero o encontrar algún dispositivo extraño, anular la operación.





