
«El desfalco es un hecho que por desgracia ocurre en muchos ámbitos. Y me parece espléndida la reacción y la valentía con la que ha afrontado este problema el Guggenheim. Además, se va a recuperar lo sustraído y eso no resulta una práctica habitual». Así de rotundo valoraba los hechos el presidente de la Sociedad Coral de Bilbao, Cecilio Gerrikabeitia, quien lleva vinculado a este proyecto desde su arranque. Por Navidad, regaló a su mujer, hijos y sobrinos unos carnés porque él, señala, se siente «orgulloso» de este gran edificio.
En el polo opuesto se sitúa el escritor Juan Bas, a quien el panorama que se ha planteado en la gestión de la pinacoteca le parece «lamentable». Dicho de otro modo; para él, Vidarte debería «asumir su responsabilidad». En su opinión, el problema surge, entre otras causas, por no hacer «públicas sus cuentas. Debería haber transparencia». Ahora está convencido de que este desfalco «afectará al funcionamiento del museo».
Una imagen en duda
La opinión se vuelve a reconducir a favor de la gestión del Guggenheim cuando se pronuncia al respecto Mikel Mancisidor, director del Centro Unesco Euskal Herria. «Hay que resaltar la rápida reacción con la que ha actuado el museo en la resolución del problema». Su beneplácito es el de un socio fiel que celebró con el Guggenheim su décimo aniversario. Por eso, no duda en continuar confiando en la institución y espera que «su imagen no salga perjudicada».
La misma esperanza alberga la incipiente artista Naia del Castillo, quien prefiere dar relevancia al lugar que ocupa el museo bilbaíno dentro del arte contemporáneo en vez de a hechos tan desafortunados como lo sucedido con Cearsolo. Esta bilbaína no titubeó al hacerse 'amiga' de la pinacoteca nada más ponerse en marcha este colosal plan que cambió la imagen de Bilbao. El edificio de Gehry la sorprendió desde el inicio y, a su juicio, el desfalco no va a empañar la proyección que se tiene de él. «Sólo deseo que las cosas se arreglen lo antes posible».
El punto de equilibrio entre la crítica y la comprensión entre los consultados lo pone quien prendía San Mamés con sus jugadas en el área. El ex jugador del Athletic Manu Sarabia confiesa su sorpresa ante la declaración de Vidarte, en la que revelaba la estafa por parte de su director financiero. «En todos los lugares hay gente dispuesta a delinquir, pero lo que hay que hacer es descubrirles rápidamente».
La premura a la hora de desvelar el desfalco le ha parecido a Sarabia «correcta». Sin embargo, se adelanta a puntualizar que «las relaciones profesionales no se pueden basar en la confianza. Hay que ser más meticuloso», reprende.
Los 'amigos' anónimos del Guggenheim también se sienten implicados con el incidente que ha salpicado a la pinacoteca. Sin ir más lejos, a Jesús Ángel García, socio desde hace cinco años, le ha extrañado «mucho» lo sucedido. «No me parece normal. Aunque siempre hay un garbanzo negro», admite indignado. Mientras que Pablo Gardeazabal se quedó atónito con el fatídico hallazgo del delito. Aunque cree que será como «un borrón y cuenta nueva». Por eso, tanto él como el resto de su amplía familia seguirán beneficiándose de las ventajas de ser socios.
«La propia estructura del museo ha permitido lo sucedido». «Hay que exigir más control público». «Estoy decepcionada. Les ha faltado lo básico: honestidad». 'Amigos' como José Pablo García, Inmaculada del Pozo y Merche Martínez reaccionan de esta forma al preguntarles sobre el famoso desfalco. Y es que la noticia no deja indiferente a nadie.






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