EL ESPECTÁCULO
Mucha culpa de ello habría que cargar a La Fura dels Baus, que ideó una gran carpa blanca circular abarcando medio patio de butacas y en su interior apostó a la Orquesta dirigida por Jose Antonio Sainz. Las balconadas o galerías se llenaron de focos y en la algarabía y parafernalia de luces y sombras que apenas duró cuarenta minutos escuchamos una particular 'Carmina Burana' de Orff. Naturalmente el poco espacio que quedaba y que ocuparon los invitados atronó con el fragor de la Orquesta y tan sólo la delicada voz de la soprano Rocío Martínez atenuó los excesos sonoros de nuestra cercanía a la escena y de la sonoridad orquestal.
Se primó el espectáculo y se destacó el color y la luz más que el canto, en una obra en la que incluso se omitió la parte cantada por la voz de tenor. Fue un espectáculo en que La Fura dels Baus empleó tiempo y esfuerzo teatrales y en la que el maestro Sainz Alfaro se atuvo a la imagen más que al rigor. El espectáculo sirvió para su fin.






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