
Por ejemplo, el cine goza de una gran presencia en el festival. Los próximos estrenos de Iron Man y Hulk han aprovechado la coyuntura para llamar la atención de su público potencial, con un gran despliegue que certifica la fértil relación entre el celuloide y los tebeos. De hecho, una de las exposiciones que más está sorprendiendo a los visitantes es 'El laberinto de DDT', que permite contemplar algunas piezas de la compañía de efectos especiales, ganadora de un Oscar por el maquillaje de 'El laberinto del fauno'. Algunos trabajos de esta película y de la adaptación de 'Hellboy', también con su sello, deslumbran al personal en sus vitrinas, junto a varios bocetos originales que explican el desarrollo de los diferentes proyectos mediante ingeniosos dibujos.
Larga lista de invitados
'Fotogramas ilustrados' es la exposición del ganador del Gran Premio del Salón del pasado año, Miguelanxo Prado. En ella pueden verse ilustraciones para su filme de animación 'De profundis' y estudios de personajes para la serie de dibujos animados 'Men in Black'. La televisión también está presente en el Salón, gracias al tirón de 'Héroes', cuyo culto se extiende más allá de la ventana electrónica. Ray Harryhausen, el rey de la 'stop-motion', con cintas clásicas del cine fantástico como 'Jasón y los Argonautas', y Paul Naschy, figura indispensable del terror made in Spain, se han dejado ver por los pasillos del Salón para regocijo de sus fans. El plato fuerte de estos días de vida entre viñetas es la larga lista de invitados que pisan Barcelona. Peter Bagge, el genial creador de 'Odio', ya se ha hinchado a firmar ejemplares de su obra, al igual que nombres clave del cómic europeo como Frederick Peeters ('Píldoras azules') y Vittorio Giardino ('Max Fridman').
Los nombres más esperados, anunciados para hoy, sábado, son los de pesos pesados como Moebius, Milo Manara y Quino, creadores veteranos capaces de cautivar con sus personales estilos, la fantasía, el erotismo y el humor gráfico, a un amplio abanico de público de todas las edades. Las firmas nacionales presentes en Barcelona son numerosas, nadie quiere perderse el sarao, desde el indispensable Max al divertido 'staff' de la revista 'El Jueves' o jóvenes valores comoCarlos Vermut y Clara Tanit Arqué, pasando por primeros espadas del género de superhéroes como Salvador Larroca o Carlos Pacheco.
En el Salón de Barcelona uno puede comprar los últimos lanzamientos de editoriales grandes y pequeñas, pero también puede llevarse en la cesta comida japonesa, una camiseta de su personaje favorito o ese ejemplar arcano indispensable para completar una colección. En el evento conviven los tebeos de toda la vida, incluyendo un homenaje al 50 aniversario de Mortadelo y Filemón (las colas para firmar de Ibáñez son antológicas), con el cómic japonés de última hornada, que atrae a numerosos simpatizantes a un acontecimiento que les permite dejarse llevar sin ataduras por su mayor pasión.
Por los pasillos pasean familias, grupos de adolescentes disfrazados de sus personajes favoritos, intelectuales que defienden el arte secuencial como un medio vivo aún por explotar, periodistas apuntándose a la última corriente que está dando de qué hablar, aficionados de toda la vida, lectores perdidos quevuelven a recuperar su interés por las viñetas y gente inquieta en general con ganas de pasar un fin de semana diferente.

















