En el caso del País Vasco, las diputaciones ya han mostrado su reticencia a copiar la medida, aunque han admitido que aplicarán otras distintas.
A la espera de que se concrete exactamente el recorte de impuestos en Euskadi, si se confirma la existencia de diferencias, también será fácil deducir que surgirán 'disfunciones' en un buen número de contribuyentes: aquéllos que trabajan en empresas vascas pero que tienen su domicilio fiscal fuera de la comunidad autónoma.
Efecto 'frontera'
Así, para los empleados en Vizcaya que viven en Castro Urdiales, los trabajadores del polígono alavés de Lantarón que residen en Miranda de Ebro, o los vecinos de Logroño que tienen su puesto de trabajo en Oyón, comienza un periodo de incertidumbre. De acuerdo al decreto aprobado ayer por el Gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero, este colectivo tiene derecho a recibir por anticipado los 400 euros de recorte de impuestos mediante una reducción de sus retenciones salariales. Sin embargo, las empresas con domicilio en Euskadi no tienen, en principio, la obligación de ejecutar esta medida, ya que sus retenciones se regulan mediante una normativa foral.
El 'carajal' a finales del mes de junio, cuando se deba ejecutar la primera devolución de 200 euros, puede ser importante en muchas compañías afectadas por ese efecto de 'frontera fiscal'.
Por otra parte, las diputaciones estarán obligadas a aceptar los cambios en el sistema de devolución del IVA -este impuesto es de regulación estatal-, al tiempo que deberán aclarar también si asumen o no la desaparición del Impuesto de Patrimonio, que afecta a unos 38.000 contribuyentes vascos.







