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LA RIOJA
La Gran Vía cuenta desde ayer con una estatua de bronce de Gorgorito
«Es un broche de oro a la carrera artística», dijo la viuda de Maese Villarejo en el acto Cientos de niños disfrutaron de una función
19.04.08 -

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La Gran Vía cuenta desde ayer con una estatua de bronce de Gorgorito
CON GORGORITO. Santos, Beltrán y González, con la viuda de Maese Villarejo, Pepita Quintero, y sus hijos, Mónica y Juan . / R. LAFUENTE
La Gran Vía logroñesa se ha vuelto a convertir en espacio expositivo. Si hace unos meses, la principal arteria de la ciudad se veía invadida por los criticados y 'pintarrajeados' osos de la muestra 'Gominolas', ayer un Gorgorito de bronce de sesenta centímetros se mudaba al número dos de esta calle para quedarse. Está vez para siempre. Gorgorito estará presente en los paseos de los logroñeses y no tendrá que hacer su maleta cada entierro de la cuba.

El conjunto escultórico está colocado sobre una peana de un metro con asiento para que niños y mayores puedan fotografiarse y abrazar al héroe de cartón piedra. Junto a él, ayer, también llegaron la malísima y verrugosa bruja Ciriaca, que observa atentamente a Gorgorito desde una columna de los portales, y una niña que mira embelesada al ídolo de masas indiscutible.

Por todo lo alto

Y como no podía ser de otra manera, los logroñeses recibieron a Gorgorito y su estaca por todo lo alto. Por la mañana, las autoridades inauguraron la escultura, impulsada por la Fundación Caja Rioja y el Ayuntamiento de Logroño, del artista riojano Ricardo González en un acto en el que estuvo presente la viuda del titiritero Maese Villarejo, Pepita Quintero, y sus hijos Juan y Mónica Díaz. Tras descubrir el conjunto, Quintero destacó que la pieza «es un broche a nuestra carrera artística». Después, un grupo de niños participó en una breve representación de Gorgorito. Sólo sería un aperitivo de lo que llegaría horas más tarde.

Y ya por la tarde, el nuevo inquilino de Gran Vía dos fue partícipe, desde su peana, de una gran representación que colapsó la calle de carricoches, niños, medianos y mayores. Y es que después de más de 50 años, Gorgorito a visto crecer a muchos logroñeses que ya peinan canas, a sus hijos y en algunos casos a sus nietos. Y aunque algunas cosas han cambiado, como las pesetas de la hucha de Rosalinda, que ahora son euros, las historias son las mismas.

Y así, desde el principio de la representación hasta el final, los niños no dejaron de gritar «¿Gorgoritoooo!, ¿Gorgoritoooo!» o de atizar al aire con sus manos simulando que la estaca de su héroe le propinaba un porrazo a Ciriaca.

Después de una hora, y como en todas las representaciones, algunas voces graves se colaron en el coro infantil que entonó la canción 'Té, chocolate y café'. En ese momento, todos sabían que terminaba la función. Aunque Gorgorito este año veranea en Logroño, habrá que esperar a San Mateo para verlo en acción.
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