
Como compensación por la cancelación de la cesión, los adjudicatarios han solicitado una indemnización de 4 millones de euros, una cantidad que los responsables municipales tachan de «desorbitada y estratosférica». De hecho, el Ayuntamiento dice que sólo abonará 41.500 euros. La cuantía a pagar la decidirán los tribunales. El Ayuntamiento justifica la rescisión en «el interés público municipal, que demanda destinar ese edificio a fines culturales», especificó ayer el concejal de Hacienda, José Mari Agüeros. Además, recoge que como «compensación por daños» se abonarán casi 41.500 euros, a los que se han descontado 11.500 euros por «incumplimiento de las obligaciones de los cesionarios». Compensación muy inferior a la exigida por la empresa, que reclama la ganancia que en 50 años le hubiese reportado el negocio.
Una vez aprobada la rescisión del convenio, «el adjudicatario tendrá un mes para retirar el andamiaje que sujeta actualmente el edificio», advirtió Agüeros, que confesó que «se tendrá en cuenta la opinión vecinal» para decidir el futuro de la Taberna Mayor.





