
En las oficinas de Centro, Grupo y Basalde, las tres que como promotoras de Castilla Sur han tenido que gestionar las vivendas protegidas, afirman desconocer si están ya adjudicadas o no, o se contesta con evasivas. Como es sabido, no están obligadas a realizar un sorteo entre los interesados en adquirirlas porque ese requisito fue impuesto por el Gobierno en 2003 y ellos pidieron la calificación inicial en diciembre de 2002. Existen personas, como ha podido comprobar EL CORREO, que se interesaron por comprarlas cuando se inició la obra, y a las que aún no se ha citado para darles una respuesta definitiva.
Los agentes inmobiliarios sospechan que ya tienen concertada la venta con personas concretas cuya identidad prefieren ocultar de forma escrupulosa. Y es que las viviendas protegidas de Castilla Sur, además de estar en una zona privilegiada, cuentan con un diseño arquitectónico de gran calidad, aunque tres viviendas están en la planta baja, en contra de la tendencia habitual de destinar ese nivel a lonjas. Pero también hay dos de 65 metros ubicadas en el ático, un modelo que sí cuenta con el aprecio del público. Todas las viviendas tienen un garaje. El subterráneo se reparte en dos sótanos. Todo ello explica que pagar un precio de VPO en Castilla Sur sea un privilegio.
Lo cierto es que, por término medio, las VPO tienen de diez a veinte metros menos que los pisos libres, y que sus materiales son menos lujosos, pero esos detalles son irrelevantes si se tiene en cuenta que cuestan bastante menos. La única causa es la decisión política, aplicable desde 1994, de que el 20% de los pisos de nuevas urbanizaciones, en zonas céntricas deben ser de precio protegido.
Plazos
Los promotores propusieron hacer más VPO de las 27 que les correspondían en función de ese coeficiente si les permitían hacerlas en otro lugar menos céntrico, pero el Ayuntamiento no aceptó la propuesta. Su respuesta fue aplazar la obra al máximo. En 2002, cuado venció el plazo para iniciarlas, aún no habían puesto ni un ladrillo.





