Eran cuatro, la mayoría estudiantes, y repartían escritos de André Breton por la universidad. Pero sus textos son una delicia y muestran la fuerza del desparpajo, que tantas veces descubre otras cuatro verdades nada despreciables. En este sentido, el análisis de la carrera espacial como forma de entretenimiento televisivo no tiene desperdicio.
En una curiosa clasificación se recuerdan los oficios más próximos al surrealismo: hombre-lobo, tragafuegos, tragasables, tatuador, hegeliano de Ohio, limpiacristales de rascacielos... Fiesta y pelea, ganas de tocar las narices sin renunciar a la risa, tan amada por el surrealismo: éstas eran sus encantadoras coordenadas.
Antes y después vino la comercialización de las vanguardias, que ponía los pelos de punta al propio Breton, quien puso a Dalí el mote de 'Avida Dollars'. Hubo resistentes como los de Chicago, pero otros se enamoraron del dinero.






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