
SESTAO 1 - BILBAO ATHLETIC 0
Pese a la relación que une a ambos clubes desde la pasada temporada, el River demostró que sobre el césped no hay amigos y cumplió con las expectativas de sus aficionados. El duelo fue trabado en el centro del campo, sin demasiado juego e incluso apático por momentos. Pero sin duda alguna, los sestaoarras merecieron la victoria más que los jóvenes del Bilbao Athletic. Agobiados por la incansable presión e incapaces de superar la sólida barrera defensiva de los de Pouso, los rojiblancos se mostraron como un equipo sin mordiente ni recursos para salir adelante ante circunstancias adversas.
Impotencia
La ausencia de ocasiones claras de peligro sobre la meta de Roberto Pampín pone de manifiesto esta carencia. Con el paso de los minutos, la presión comenzó a atenazar a los rojiblancos que ofrecieron una imagen de impotencia. Los locales aprovecharon esta circunstancia para llevar el partido a su terreno. Tras un inicio comedido, por no decir frío, se lanzaron al ataque, con Toquero como motor de sus acometidas por la banda izquierda. Suya fue la primera ocasión, en el minuto 20, en un disparó desde la frontal que Herrerín acertó a rechazar.
De ahí hasta el descanso, el River disfrutó de dos nuevas oportunidades que nacieron en las botas del extremo verdinegro y que Oskar Martín no acertó a convertir en gol. Tras la reanudación, el encuentro siguió por los mismos derroteros hasta que, a falta de un cuarto de hora para el final, los locales lograron abrir la lata, y en la recta final se contentaron con mantener a raya a los rojiblancos. Los tres puntos acercan a los locales a la cabeza y aumentan a ocho la racha de partidos sin ganar de un desnortado Bilbao Athletic.








