
Pese a que en las cigüeñas los cambios de pareja son habituales, la historia de estos dos ejemplares es un claro ejemplo de fidelidad. En 2005 fueron trasladadas del Centro de Recuperación de Fauna Salvaje de Vallcalent (Lleida) hasta el centro de reintroducción de Atxaga (Forua) donde permanecieron durante dos años y desde el primer momento se emparejaron.
Cuando fueron liberadas, en 2007, perdieron el contacto durante un par de meses. «De la hembra no se supo nada y al macho se le vio merodear por la margen izquierda de Bilbao», comenta Aitor Galarza, vicepresidente de la Fundación Urdaibai y responsable del proyecto.
El reencuentro se produjo en Forua, sin embargo Uzelai y Daphne, la pareja que anida en la zona, se lo impidió. Después se trasladaron a Arratia, en donde han permanecido todo el invierno hasta ahora, que anidaron en Amorebieta. Curiosamente, ya lo habían intentado el pasado año en la misma torreta, pero fueron expulsadas sin previo aviso.
En vistas de la predilección de esta singular pareja por Amorebieta, la Fundación Urdaibai tiene previsto instalar un nido. De momento, hay que dejarlas que terminen de incubar y «veremos si es posible anillar a los polluelos como hicimos el año pasado en Forua», afirma Galarza.
La población de cigüeñas de la comunidad disminuyó drásticamente a partir de los años cincuenta, llegándose a una situación crítica a finales de los años setenta, cuando el nido de Gamarra (Vitoria) era el único ocupado en todo el territorio.
A partir de 1989 se asiste a la recuperación de efectivos y, en la actualidad, alrededor de medio centenar de parejas nidifica en la comunidad autónoma, la gran mayoría en Álava. En Gipúzcoa no hay cigüeñas reproduciéndose. La provincia de Vizcaya registra tres parejas en Orduña, una en Durango, otra en Urdaibai (Forua) y la que se ha acomodado este año en Amorebieta.
Muerte en Durango
Aunque la fase de reintroducción del proyecto finalizó con éxito en marzo, con la liberación de los últimos cuatro ejemplares y la celebración en Forua de la Tercera Fiesta de las cigüeñas, en los próximos años la Fundación se centrará en el seguimiento de la reproducción y el comportamiento de los ejemplares reintroducidos y de sus descendientes. Desarrollará, además, programas de educación ambiental «en los que la cigüeña se utiliza como herramienta de seducción ambiental».
En estos tres últimos años, en Urdaibai se han liberado 39 ejemplares, trece de los cuales se tiene constancia de su fallecimiento. «Tres de ellos han sido atropellados por el tren, otros tantos han muerto por el choque con cables de tendido, tres más por electrocución, uno ahogado, otro de un disparo y de dos se desconocen las causas», informa el responsable del proyecto. «La última cigüeña muerta ha sido un ejemplar liberado este año y asentado en el parque Castejón de Durango. Falleció por electrocución la semana pasada».





