Este 'ecomortero' de anhidrita contribuye al desarrollo sostenible y a la defensa del entorno porque «evita el coste medioambiental derivado de la fabricación, transporte y uso del cemento en el sector de la construcción», explican fuentes de la compañía, cuya planta industrial se ubica en Ontón. Así, cada tonelada de anhidrita sustituida por la misma cantidad de cemento evita la emisión de una tonelada de CO2 a la atmósfera. Por ello, «contribuiría a la política estatal de reducción de gases de efecto invernadero» y también evitaría el consumo de recursos naturales limitados. Además, fomenta el uso de materiales reciclados.
Este producto también tiene otras aplicaciones como materia prima para fabricar cemento y aditivos reguladores para el fraguado de morteros cementosos, y como carga para la fabricación de fertilizantes, plásticos y agentes estabilizantes en la inertización de residuos peligrosos.






