Parece que la falta de seminaristas es cada vez más acuciante. Según informaba la Universidad de Georgetown, el número de curas ha descendido de forma vertiginosa durante las últimas décadas. En 1965, Estados Unidos contaba con cerca de 58.000 clérigos, mientras que el año pasado esta cifra apenas alcanzaba los 41.000. Por esta razón, el Papa se encargó de visitar ayer por la tarde un seminario de San José, situado en Yonkers, a las afueras de Nueva York. El Pontífice se reunió con cerca de 22.000 jóvenes católicos, entre los que se incluyeron cerca de 300 aspirantes a sacerdotes, en busca de sintonizar con la sangre nueva de la iglesia católica.
Si hace cuatro décadas el número de personas encomiadas a entregar su vida a Dios oscilaba los 8.325 aspirantes, el año pasado, la cantidad de seminaristas tan sólo alcanzó los 3.274 estudiantes.
Pese a que desde 2002 los escándalos han desbaratado el seno de la comunidad católica norteamericana, obligando a las diócesis a desembolsar cerca de 2.000 millones de dólares -1.300 millones de euros- en indemnizaciones, el número de feligreses ha seguido ascendiendo. De hecho, el año pasado, los estadounidenses católicos se elevaron hasta los 64.4 millones, muy por encima de los 45.6 millones registrados en 1965.
El Santo Padre visitará hoy la Zona Cero, destruida durante los terribles atentados del 11 de septiembre de 2001 y después oficiará una misa multitudinaria en el estadio de béisbol de los Yankees de Nueva York.







