
Este 'overbooking' infantil y juvenil se ha traducido en la acuciante necesidad de contar con un mayor número de centros educativos, ya que los cuatro colegios públicos (más otro concertado) y los dos institutos de Secundaria que funcionan en la localidad se han quedado muy cortos de espacio. Por eso, el Gobierno de Cantabria ha planteado una batería de medidas. Como proyecto más urgente, el Ejecutivo regional inició el año pasado las obras de la quinta escuela. Además, también está a la espera de recibir los terrenos para construir la sexta -que podría edificarse en la pedanía de Sámano- y proyecta levantar un tercer centro de Educación Secundaria en el barrio de Cotolino. Este instituto se abriría «dentro de dos o tres cursos».
2.177 niños de Infantil y Primaria empezaron el curso escolar en la localidad costera en 2007; es decir, 227 más que en el curso anterior. La mayor parte de ellos son de familias vizcaínas, colectivo que supone el 35% del censo municipal. Y es que el territorio histórico añade a la localidad costera un 'plus' de medio millar de habitantes cada ejercicio. Por este motivo, los centros educativos castreños consiguieron, a duras penas, absorber ese incremento en la demanda. Sin embargo, su capacidad para estirar un poco más el espacio se hallaba muy cerca del límite.
El Ejecutivo regional, en este sentido, trató por todos los medios de inaugurar el nuevo colegio de Santa Catalina el verano pasado, pero la «complejidad de la obra», proyectada desde 2005, y los retrasos acumulados por diversos desencuentros con el Ayuntamiento dirigido por Fernando Muruguza en relación a la cesión de los terrenos lo impidieron.
De esta manera, el quinto colegio público ofrecerá 795 nuevas plazas para escolares de entre 2 y 11 años. Las obras de la escuela acabarán en julio, por lo que el Gobierno regional acaba de garantizar que el ansiado equipamiento docente entrará en funcionamiento en septiembre.
Otra guardería
Dotada de 30 aulas de Infantil y Primaria, gimnasio y comedor, la construcción de esta nueva y necesaria infraestructura ha supuesto una inversión cercana a los seis millones de euros.
Otra de las históricas reivindicaciones del Consistorio costero es la construcción de una segunda guardería pública. A pesar de que hay 1.200 niños menores de dos años censados, la localidad sólo dispone de una escuela infantil, que funciona desde hace cuarenta años con una capacidad limitada de 61 plazas. Por este motivo, el equipo de gobierno municipal lleva años reclamando al Ejecutivo cántabro la apertura «urgente» de otro centro público para los más pequeños.











