Una vecina fue quien dio la voz de alarma sobre las cuatro de la tarde. Llamó a la Policía Municipal porque había pasado varias veces por donde se encontraba tumbada 'La Gitana' y no se movía. Tapada con una manta naranja y rodeada de cartones y bolsas de plástico, María José pasó sus últimas horas sobre el pavimento de la calle Arnotegi, una estrecha vía que sale de la calle Cortes y asciende en pendiente hacia el parque de Miribilla. Cuando llegaron los agentes locales, aún parecía tener un hilo de vida.
La patrulla llamó de inmediato a una unidad de la DYA. Una ambulancia se presentó en el lugar con gran celeridad, pero, sin embargo, nada pudieron hacer por ella. La noticia de la muerte de 'La Gitana' corrió como la pólvora por San Francisco. «Qué pena; no me digas que es la María José», preguntaba, apenada, una mujer de su misma edad.
Al parecer, la fallecida vivía en una vivienda de la calle Gimnasio. «La echaron esta semana por no pagar la renta. Yo creo que era un piso social», apuntó la misma fuente. Un portavoz del Ayuntamiento, sin embargo, afirmó que no ha habido desalojos en los últimos meses en la zona.
«Muy querida»
«Era muy conocida en el barrio. Siempre estaba en la calle, pidiendo aquí, hablando por allá... Tenía la costumbre de atusarse la melena. Era simpática y fue, en un tiempo, muy dicharachera», comentaba otra vecina. Entretanto, el forense se encargaba de levantar el cadáver. La furgoneta de la funeraria se llevó el cuerpo sobre las seis de la tarde.
Ningún familiar acudió al levantamiento del cadáver. «Creo que tiene dos hijos, aunque uno de ellos está en la cárcel, pobre, espero que le avisen con tiempo para que pueda acudir a su funeral. Antes estaba muy unido a ella», afirmaba otro residente en San Francisco. Es el segundo fallecimiento de un indigente que se registra en poco tiempo en Bilbao. A finales del mes pasado, un joven murió en el interior de un cajero de la calle General Concha, después de inyectarse droga. Tenía 32 años.




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