
Pero el debe no queda ahí. Si miramos al futuro, la Diputación vizcaína tiene proyectadas o en construcción 920, mientras que en territorio guipuzcoano, 668. La cifra de Álava, por contra, ronda las 230 -ahora tiene 774 y 155 concertadas-. De ellas, 20 corresponden a la nueva residencia de Salvatierra, que se inaugurará en apenas un par de meses. El resto, a los complejos de Lakua, Abetxuko y Aratxabaleta, que no se inaugurarán, como muy pronto, hasta dentro de dos años y medio.
El nuevo equipo del Gobierno foral alavés (PNV-EA-Aralar) no ha tenido reparos en señalar al PP como el culpable de un déficit más que preocupante que ha saltado a la luz con la entrada en vigor de la Ley de Dependencia. Sin embargo, las continuas prórrogas presupuestarias sufridas por el bloqueo de la oposición hipotecaron durante años el desarrollo de la provincia. Además, como achacan desde los populares al Gabinete Agirre, durante estos nueves de gobierno, «no se ha avanzado en nada». De hecho, la de Lakua es la única que tiene parcela ya asignada, mientras que la de Abetxuko se está ultimando y la de Aretxabaleta está sin determinar.
Precios asequibles
Pese a todo, en lo que al índice de cobertura se refiere -plazas residenciales por cada cien personas mayores de 65 años-, el de Álava, que ronda el 5,5%, sigue estando muy por encima tanto del de Vizcaya (4,6%) como del de Guipúzcoa (4%). De hecho, la Unión Europa recomienda superar el 5%.
Pero si en algo sigue destacando Álava en el conjunto del territorio es las tarifas existentes. Y es que una plaza en una residencia pública tiene un precio máximo de 970 euros al mes, menos de la mitad de lo establecido en Vizcaya (2.095) o en Guipúzcoa (1.875). Sin embargo, existe una gran diferencia de lo que abona el usuario a lo que realmente le supone esa plaza al Instituto Foral de Bienestar Social, que ronda los 5.000 euros mensuales. Por contra, concertar una cama en un geriátrico privado supone cerca de la mitad.





