
DESACELERACIÓN
Sin embargo, los responsables municipales dan ya por descartado que se pueda alcanzar, y mucho menos superar, el récord histórico de 4.366 viviendas autorizas en doce meses que se logró el año pasado. El concejal de Urbanismo, Juan Carlos Alonso, explica que «en el actual momento de coyuntura, superar la cifra de 2007 resulta imposible». Pero puntualiza que eso no quiere decir que haya una crisis. El edil afirma que «aún es pronto para poder decir que hay un parón de licencias». En cualquier caso, considera «satisfactorio» el ritmo existente, aunque precisa que es debido a la vivienda protegida (VPO), que ha supuesto el 75% de los permisos concedidos.
Alonso proclama que «las políticas de VPO suponen un colchón ante la incertidumbre del sector inmobiliario, algo que es reconocido fuera de Vitoria por todos los operadores». A su juicio, es la vivienda libre la que se ha frenado «como consecuencia de que no hay financiación de las entidades bancarias», pero precisa que ésto no va a ocurrir con las VPO. «La promoción de vivienda protegida no se va a parar hasta agotar toda la edificabilidad de Salburua y Zabalgana, algo que no ocurrirá hasta 2011», asevera. El edil socialista indica que con esta política de vivienda se evita un desplome de la edificación en Vitoria, y, además, «el sector de la construcción sigue teniendo oportunidades».
En este sentido, niega que los constructores pierdan interés por la VPO. Cita, como prueba, que al último concurso de parcelas han acudido 24 empresas. «Están todos -afirma-, y nadie se presenta para perder dinero».
Nuevas condiciones
El responsable del Urbanismo desconoce si después de 2011 la ciudad podrá mantener un modelo con un peso de la VPO superior al 75% del total. Explica que «el sistema que se aplique a futuro surgirá de la revisión del Plan General».
El concejal reconoce que si se opta por edificar dentro de la ciudad y no aumentar la expansión ya no habrá reservas del 65% para VPO, sino del 20%. Pero para entonces, aclara, «ya no habrá 15.000 personas en la lista de espera de Etxebide», lo que permitirá que el nuevo plan urbano «sea más sosegado al no incluir una operación de choque como la que tuvimos que liderar en 2001».





