
CIUDAD REAL 31 - BARCELONA 30
Después de un primer periodo en el que el equipo de Talant Dujshebaev se marchó con comodidad al descanso (19-15) al impedir que su rival pudiera utilizar su arma más letal, el contragolpe, pero el Barcelona reaccionó en la segunda parte, gracias a una gran defensa y también a un posible exceso de confianza de los manchegos.
El equipo barcelonés tuvo opciones para haberse hecho con el partido, aunque un último gol de Jonas Kallman en el último suspiro, y tras que sus compañeros le hicieran una pantalla para poder lanzar, hizo que la Copa viajase a Ciudad Real.
El inicio de la primera parte se jugó con defensas muy intensas y muchos parones en el juego. El Barcelona intentó imponer su velocidad a la contra, cosa que sólo consiguió lograr en momentos puntuales y que fue clave para que acabara el primer periodo con una desventaja de cuatro goles, mientras que a su oponente le interesaba un ritmo más pausado.
Cuando no conseguía correr, el equipo de Cadenas tenía muchos problemas en ataque y sólo los lanzamientos de Iker Romero conseguían sacar del atasco a su equipo, que se estrelló en muchas ocasiones en sus errores y también en un Arpad Sterbik excepcional. Con estos parámetros, el conjunto manchego hizo crecer las diferencias a su favor progresivamente y amasó ventajas entre cuatro y cinco goles para acabar el primer periodo con un cómodo 19-15.
El decorado fue muy diferente tras el descanso, pues el conjunto manchego pareció salir más relajado de lo aconsejable. Esto hizo que el partido cambiara. A partir de ese momento la igualdad fue máxima hasta el segundo final en que el mejor hombre de los alcarreños, Jonas Kallman, marcó en el último segundo y le dio el título a su equipo.





