
El problema que se plantea en estas obras es que muy cerca de ellas hay un parque infantil que está lleno los días de buen tiempo. Hasta hace unos días, la valla no rodeaba completamente las labores y los vecinos se quejaban de «falta de seguridad» porque, con frecuencia, los niños invadían el terreno donde trabajan los operarios.
La protección colocada en su día no llegaba a cubrir toda la zona en la que se estaban realizando los trabajos y era muy fácil para los niños, colarse en el interior de la obra, dado que la valla estaba muy cerca del parque infantil. Las medidas de seguridad incluyeron una tela protectora que desapareció a principios de febrero, como consecuencia del viento. A pesar de la vigilancia a la que sometían a sus hijos, los padres de los niños criticaron que incluso se había encontrado cristales y que, en general, la zona resultaba peligrosas para los niños, debido a los montículos de tierra que se acumulan y la presencia de barro, sobre todo por su cercanía al parque.
Tertanga
Por otro lado, la junta administrativa de Tertanga ha reparado el reloj de la iglesia de San Cristóbal. Los trabajos han permitido volver a poner en marcha el reloj y cambiar el mecanismo para que las campanas de la torre repiquen automáticamente.
La obra ha supuesto un desembolso de 7.200 euros. Para afrontar la reparación, el Ayuntamiento ha entregado una subvención de 726 euros, aplicando los mismos criterios que se utilizan en las obras que llevan a cabo las juntas. El resto de la reparación ha corrido a cargo del propio concejo de Tertanga.





