Juego de las adivinanzas. ¿En qué se parece el formidable duelo de Vistalegre con el, por ejemplo, Barcelona-Unicaja de dos días más tarde? Está claro que hacen falta pistas para encontrar las similitudes. No basta con lo del pelotón naranja y lo de un aro en cada campo. Tampoco se trata de bendecir el primer partido por la cantidad de puntos anotados (194) en oposición a los 135 del Palau Blaugrana. Hay partidos sensacionales que se anclan en la defensa, pero no es el caso del Barça-Unicaja, un encontronazo de chicos buscando el interruptor de la luz mientras juegan a la gallinita ciega.
En esta edición de la ACB, y a expensas de que el veredicto final pueda indicar lo contrario, los cuadros de Joan Plaza y Aíto García Reneses juegan a otra cosa. Más por sensaciones que por clasificación, la Liga se muestra como un asunto entre ellos dos. El blanco es un conjunto competitivo, recio, difícil de abatir y desenganchado de los complejos que han aturdido al Madrid durante la década que va de 1995 a 2005. El verdinegro, una bebida isotónica, un reconstituyente que devuelve la frescura a un deporte precioso. La 'Penya' encara cada compromiso como si no hubiera más, siempre al límite y mediante un ritmo abrasador. Con partidos como el de Vistalegre el baloncesto se vendería solo, triunfaría incluso por encima de los horarios mutantes de TVE, el ente empeñado en venderlo en la trastienda como si se tratara de una sustancia para viciosos.
Madrid y Joventut jugaron muy bien, mejor el segundo. Se desnudaron ante la grada como auténticos bloques con una idea colectiva del juego pese a la inflación de individuos sobresalientes. Magnífico el duelo anotador entre Bullock y Rudy, bravo Felipe y tremendo Ricky. Por cierto, una delicia la pizarra de Aíto con ese saque de banda bombeado para su base juvenil. A todo ello se unieron la tensión, los amagos de trifulca y un voltaje extraordinario.
Barcelona y Unicaja figuraron el sábado en los carteles como protagonistas de otro partido de baloncesto. O lo que fuera. Fue un encuentro de trasatlánticos con las vías del agua abiertas. Muy flojo debe andar el cuadro malagueño fuera de casa, y lo está, para dejarse escapar la victoria. Ganó el Barça porque su rival, octavo con una victoria de margen por defender para entrar en las eliminatorias, no supo o pudo hacerlo.
Tanto tiempo y....
El Grupo Begar León se ha despedido a la francesa. Estaba en la reunión y, de pronto, el resto de los invitados se encontraba preguntándose dónde están estos de la tierra de Zapatero. A falta de tres jornadas, nada menos, el equipo de Gustavo Aranzana ha firmado su condena. Trató de que le conmutaran la pena hasta el final, pero en la casa del pobre las desgracias se acumulan. Casi veinte puntos de renta llegó a amasar en Girona para perder por uno contra los 'Gasol boys'.
Diecinueve días antes de acabar la obra, el Grupo Begar regresa a la LEB, purgatorio cruel para los clubes que aspiran a mejorar su reconocimiento social. El León, vigésimo primero en el ránking histórico del baloncesto español, desanda el camino y vuelve a las tinieblas. Ya no basta acertar con los americanos y rodearlos de un grupo de estibadores. Bajó en 2000, le ha costado siete años retornar a la elite y... Una prueba más de lo que cuesta alcanzar una meta y lo fácil que es recaer. Que tome nota el Estudiantes, el equipo que vio tejer el domingo su mortaja y, lamentablemente, anda a un paso de confirmar la letra de la Demencia. «Somos un equipo de patio de colegio».





