
El aparcamiento, en efecto, se llevará a cabo. El Consistorio derribará antes el obsoleto e inacabado edificio Fábregas. Sobre su solar, y aprovechando el desnivel existente, construirá una nueva infraestructura de ocho plantas que quedará oculta bajo rasante. El futuro inmueble acogerá un aparcamiento de 250 plazas, que permitirá liberar de coches la saturada calle Iparragirre, y oficinas que acercarán al casco urbano de Santurtzi algunas de las actividades económicas que en la actualidad se desarrollan en la zona del Puerto. Las obras, si su tramitación no se retrasa, comenzarán en el plazo aproximado de un año y medio.
Dinero a cambio
La cubierta del nuevo edificio permitirá ampliar en 4.000 metros cuadrados el parque de La Sardinera. Sobre esta superficie, precisamente, barajaba edificar el anterior equipo de gobierno del PSE-EE. Su proyecto incluso se llevó a votación en un pleno, pero quedó paralizado por los grupos de la oposición, a la espera de lograr un consenso que finalmente no se alcanzó. «Casi una cuarta parte del terreno ganado quedaba hipotecada con bloques que no sólo eliminarían una de nuestras estampas más clásicas, sino que afectarían incluso a la luminosidad de la zona de esparcimiento», recordó ayer el máximo edil.
Con el renovado proyecto, el Consistorio renuncia también al pequeño local de usos municipales que tenía como carga la operación urbanística. A cambio exigirá su equivalente en dinero, para lo que realizará una nueva tasación del terreno en el momento en el que finalicen las obras. Según los cálculos estimados, las arcas municipales podrían ingresar con el trueque casi 700.000 euros, el doble de lo que se valoró inicialmente. El montante, según avanzó Ituarte, se destinará en su integridad «al arreglo y el mantenimiento» del parque, para que sean «los propios usuarios de La Sardinera los grandes beneficiados».





