Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Política

OPINIÓN
Cerrar filas a tiros

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
ETA nunca ha atentado contra ningún dirigente político por el mero hecho de serlo», decían en octubre de 1989 miembros de la banda terrorista mintiendo como bellacos. Por aquellas fechas la lista oficial de atentados elaborada por la propia ETA incluía ya sesenta acciones terroristas dirigidas «contra responsables políticos», según denominación de la propia banda que encubría con ella desde el asesinato de Carrero a ataques contra vascos acusados de simpatizar con el franquismo. El último atentado que figuraba en aquella lista era la carta bomba enviada al entonces ministro de Justicia, Enrique Múgica.

La lista se ha ampliado notablemente desde aquellas fechas y se cierra, por ahora, con las últimas bombas en las casas del pueblo. El uso del terrorismo contra los adversarios políticos de ETA ha sido habitual desde el inicio de la violencia, aunque la mayoría de la sociedad vasca no haya sido consciente porque las víctimas primeras fueron devaluadas al tacharlas de franquistas, al identificarlas con el régimen anterior o, simplemente, porque habían ocupado cargos municipales antes de la democracia.

ETA, sin embargo, contaba desde el principio con la posibilidad de emplear su violencia también contra miembros de los partidos demócratas. La banda terrorista, en diciembre de 1980, amenazó expresamente al PSOE, al PCE e, incluso, al PNV, con «la posibilidad de llegar a un enfrentamiento directo, no sólo dialéctico», si estos partidos adoptaban «una actitud claramente colaboracionista con el Estado español» y asumían un papel que afectara «negativamente» al «proceso de liberación nacional».

En junio de 2005, ETA suspendió temporalmente la campaña de asesinatos de representantes del PP y del PSOE que había iniciado diez años antes, pero una vez rota la tregua ha vuelto a levantar la veda de los constitucionalistas vascos. En los últimos meses se ha cebado con el PSE para castigarle, según dice, por su papel en el proceso de negociaciones y por la política antiterrorista desarrollada tras el fin de la tregua.

Esas son las razones «oficiales» alegadas por ETA, pero probablemente hay también otras motivaciones que no se explican de forma abierta. El último 'zutabe' de la banda, de septiembre de 2007, reconocía que el PSOE había «influido algo» entre los ciudadanos y «entre los sectores comprometidos». Es decir, ETA asumía que la política socialista había hecho mella en las filas de su base social. «En una lucha de desgaste como la nuestra, en la que el factor psicológico es muy importante, han buscado que arraigase el sentimiento negativo en aquellos sectores que más han sufrido la represión», afirmaba la banda. Los atentados contra el PSE buscarían darle la vuelta a esa situación y atajar la desmoralización de los suyos. ETA quiere cerrar sus propias filas pegando tiros a los adversarios.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios

Comparte esta noticia

¿Qué es esto?

ÚLTIMOS VIDEOS
Vocento
SarenetRSS