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Sociedad

ANALISTA POLÍTICO
José María Ruiz Soroa: «Es absurdo negarse a aprender una lengua por un sentimiento»
El abogado bilbaíno opina que se debería llegar al bilingüismo por «deferencia y cariño hacia la otra parte, no por imposición»

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José María Ruiz Soroa: «Es absurdo negarse a aprender una lengua por un sentimiento»
José María Ruiz Soroa.
José María Ruiz Soroa (Bilbao, 1947) inaugura esta tarde, en las Aulas de la Experiencia de la UPV, una serie de charlas y seminarios sobre derechos lingüísticos organizados por la plataforma Aldaketa. «Pretendo incidir en los mecanismos de defensa de las personas ante políticas muy asimilacionistas e intentaré desmontar los argumentos aducidos por las autoridades para legitimarlas».

-¿Por qué es tan polémico todo lo que tiene que ver con el euskera?

-Porque está politizado. En Euskadi, tenemos la visión de que hay euskaldunes y castellano parlantes y es un enfoque incorrecto. Somos monolingües y bilingües.

-¿Cuál es la diferencia?

-La lengua común. Todos somos castellano hablantes y luego hay otros que tienen otra lengua. Así, es mucho más sencillo jerarquizar los derechos de cada uno de ellos.

-¿No son los mismos?

-Los derechos del castellano hablante a utilizar la lengua común están por delante de los del euskaldun, porque éste se niega a utilizar la lengua en base al valor expresivo identitario y el erdaldun tendría que aprender otro idioma para cambiar. Los derechos de uno a no aprender pesan más que los del otro. Además, muchos monolingües no quieren aprender porque no les gusta el euskera. Personalmente me parece absurdo negarse a aprender por sentimientos, pero esa realidad existe.

-A los niños les costaría poco aprender los dos idiomas.

-Una vez establecidos claramente los derechos y respetando la libertad, otra cosa es el ejercicio político. Estoy convencido de que se puede establecer una política lingüística en la que libremente la parte monolingüe acepte convertirse en bilingüe. Y de ahí las protestas a las que asistimos, como el caso de los padres que se niegan a que sus hijos estudien en euskera. Lo ven como una imposición.

-Los padres euskaldunes podrían usar el mismo argumento al revés.

-Eso nunca se daría. Entre las lenguas hay unas reglas que funcionan universalmente. La gente no cambia de lengua arbitrariamente. Los trasvases van en función del potencial de cada una; que se deriva de los hablantes y del número de los que la tienen por segunda lengua. Un caso claro es el del inglés, que es la segunda lengua de todo el mundo. Así, alguien que viva en una ambiente castellano nunca dejará de aprenderlo, porque en términos potenciales es absurdo quedarse en el euskera. Esa es la razón por la que en el País Vasco se habla castellano y no por las historias terroríficas que nos han contado. Poco a poco todos nos pasaremos al inglés. Además, aunque esto suene a herejía, el Estado tiene el derecho a imponer el conocimiento de la lengua común.

«Aprender libremente»

-Y ¿no tiene derecho a que se estudie en euskera?

-En el sentido fuerte de la palabra creo que no. Otra cosa es, que en base a la libertad y en base a comprendernos, los que no lo sabemos decidamos ampliar nuestro conocimiento de euskera y que también lo aprendan nuestros hijos. En eso estoy de acuerdo.

-Josu Jon Imaz hablaba de «enamorar a España».

-En España hay un modelo lingüístico muy forzado, en el que se habla de que las lenguas tienen los mismos derechos. Los derechos no son de las lenguas, sino de las personas. Y eso provoca rechazos. Para mí, lo interesante sería poder atender al valor sentimental que tienen las lenguas vernáculas y convencer a la parte no euskaldun de que por razones de deferencia y cariño hacia la otra parte aprenda su idioma, que también le es propio. Hay que dar razones en vez de imponer.
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