Primero, se reconocerá que el horario del domingo por la tarde no es particularmente adecuado para un planteamiento de este género. Después, la productora ha concebido el programa de tal manera que la mayor parte del protagonismo venía a recaer sobre el narrador o, por mejor decir, sobre el presentador, esto es, Juan Y Medio, hasta el punto de que el relato venía permanentemente salpicado por las opiniones del presentador, como si su experiencia fuera la verdadera nuez de la cuestión.
Esto de convertir al presentador en protagonista es algo que ya hemos visto en otros programas de Antena 3 y con otros presentadores (Jorge Martínez, Jaime Cantizano), y aunque el recurso tiene sentido como reclamo de audiencia, porque se trata de rostros que atraen al espectador, lo cierto es que resta personalidad propia al programa, al argumento, a lo que se quiere contar, porque subordina la vida a la voz de quien la cuenta. Así todos estos relatos terminan convertidos en autobiografías de los narradores. Y, la verdad sea dicha, Juan Y Medio no es el capitán Contreras.







