La Policía confirmó ayer que la tienda de golosinas llevaba bajo vigilancia un mes a raíz de las quejas ciudadanas denunciando la venta de estupefacientes. El fin de semana los agentes registraron el local y detuvieron a la pareja tras comprobar que dos jóvenes de 16 años acababan de comprar dos trozos de hachís. Les confiscaron varios trozos de esta sustancia, que guardaban detrás de los envases de los caramelos y que vendían a los menores por 10 euros el trozo. Los agentes se incautaron de material de corte, una libreta donde anotaban las operaciones y 140 euros de la venta de droga.




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