Ahora, el objetivo inmediato de la Diputación pasa por corroborar si la balsa de Noryeste, ubicada en el pueblo vitoriano de Ullíbarri Arrazua, no es capaz de retener agua. A falta de pruebas, casi nadie duda de que el resultado será negativo. De hecho, el Gabinete Agirre ya se ha apresurado a pedir «responsabilidades políticas» al PP.
Pero el debate no ha hecho más que comenzar. Además de la petición realizada por el PSE para que comparezca en las Juntas Generales, la diputada de Agricultura, la peneuvista Estefanía Beltrán de Heredia, también ha tomado la iniciativa el ingeniero que diseñó la balsa, Julio López. En un escrito enviado a la Cámara el pasado día 21, asegura que «ha llegado el momento de contribuir al esclarecimiento de los hechos».
Además, los partidos de la oposición continúan realizando peticiones de información al Ejecutivo foral, como es el caso del PP, que ha pedido los informes geotécnicos realizados antes de la aprobación de la balsa y la presa de Ullíbarri Arrazua, que data de 1998 y que fue impulsada por el PNV.





